El futuro de «Bóvedas de Acero» de Asimov

Issac Asimov en su novel «Bóvedas de Acero» imaginó un futuro para la Tierra que en ciertos aspectos es muy interesante, sobre todo para un punto de vista de los decrecentistas actuales.

Aparte de la existencia de robots y viajes espaciales, aunque limitados sin migraciones en la época de la novela, imaginó que nuestro planeta había alcanzado un límite maltusiano de unos 8000 millones de habitantes y que la producción de comida estaba ya en el límite posible del planeta. Si aumentaba demasiado la población del planeta sería inevitable que hubiera malnutrición. Por ello el número de hijos estaba limitado y se requería permiso gubernamental para concebirlos.

Por otro lado la economía que plantea Asimov es un sistema sin dinero. El transporte público es gratuito pero según tu «categoría» puedes acceder a un asiento mejor o tener que ir de pie si no tienes el nivel suficiente. Los privilegios existen y hay diversos niveles. Por ejemplo nuestro protagonista es un policía nivel C5 que le da derecho a asiento en el expresvía pero solo en horas no punta. Para poder tener el privilegio de ir sentado en horas punta debe ascender a nivel C6.

Esos posible ascensos son un estímulo para esforzarse más y los posibles descensos de categoría son un temor, una espada de Damocles, que pende sobre la cabeza de todos pues un fracaso en tu trabajo te puede hundir e incluso «desclasificar», dejar de tener nivel alguno, pasando a un nivel de derechos de subsistencia y a comer solo levadura cruda y vivir en una vivienda mínima asignada en arrabales.

La vivienda no es de propiedad privada, no la compras ni la posees sino que te es asignada una acorde a tu nivel, con más metros cuadrados según nivel o con baño propio o no. En sus primeros años de matrimonio el nivel de Elijah, el protagonista, no le proporcionaba derecho a cuarto de aseo y tenía que usar los baños públicos. Los comedores son públicos y tu tarjeta de nivel te da derecho comida en tu bandeja dentro de los lujos que te permite tu nivel.

Los robots no eran bien recibidos en la Tierra pues se temía que sustituyeran muchos puestos de trabajo y la gente temía ser rebajada en su nivel y sus privilegios. Esto provocaba disturbios de vez en cuando como cuando unos robots fueron asignados como dependientes a una zapatería.

No se habla de ricos en la novela y se nombra que los soláriums de las zonas más ricas de la gran ciudad está restringida sólo a las familias de los administradores y ejecutivos de más alto rango.

Se podría decir que este futuro de Asimov todos son funcionarios con distintos accesos a diferentes rangos de privilegios según su rango y sin existencia de dinero ni de propiedad salvo lo que se puede adquirir en las tiendas, igualmente según tu rango funcionarial, de modo gratuito pero basado en un estricto racionamiento.

Un modelo de Tierra sostenible pseudocomunista aunque no dictatorial que a muchos decrecentistas actuales les parecerá interesante. 

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